Que halle hoy.
Caminos deshabitados,
Resultando ajenos.
¿Acaso me he perdido en el viaje de vuelta?
¿O quizás una vez que se le besa la mejilla al dolor nos despoja de un retazo de fe?
Y así permanecemos con más preguntas que respuestas,
Con más reproches que aplausos del pequeño que un día fui.
Y así quedamos reclamándonos en el reflejo de una lágrima,
Buscando aquello que dimos por inmune
y de un soplido se esfumo.
Y así estamos pidiendo al espejo, casi implorando,
Que nos devuelva la imagen que olvidamos,
Esa que se niega pero reaparece con tardanza.
Como aquello lenitivo que se espera...
Sabiendo que jamás veremos regresar.


