Las estrellas te abandonan
Dándote la espalda.
Mientras la luna escondida llora,
Una madrugada.
Y ellos con bajeza siembran,
Vacios de corazón,
Con manos embarradas en sangre
La semilla del dolor.
Que germina en la vida,
Sin pausa ni lástima ni fin.
Desconsuelo florecido,
Frutos de injusticia,
De esos que viven sin sentir
Castigando, hiriendo,
Lapidando la fe.
Durmiendo con la ausencia,
Acorralándola con los puños impotentes,
Hinchados de palabras,
Silenciadas, no cantadas.
De besos con alas
soplados al aire.
Con el anhelo,
Que el viento en un suspiro
Los suba hacia ti.

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